Guía técnica de diferenciales: qué es, funcionamiento, tipos y selección
Guía técnica elaborada y revisada por especialistas en material eléctrico.
Contenido desarrollado por el equipo técnico de SNAP Electro y actualizado en 2026 con enfoque práctico para instalaciones residenciales, terciarias e industriales.
El interruptor diferencial es uno de los dispositivos de protección más importantes en las instalaciones eléctricas de baja tensión. Su función principal es detectar fugas de corriente hacia tierra y abrir automáticamente el circuito cuando esa fuga supera un valor determinado, reduciendo el riesgo de electrocución, limitando situaciones de contacto indirecto y ayudando a prevenir daños derivados de defectos de aislamiento que pueden permanecer ocultos durante mucho tiempo si no existe una protección adecuada.
A diferencia de un magnetotérmico, que protege frente a sobrecargas y cortocircuitos, el diferencial actúa cuando existe una diferencia entre la corriente que entra y la que sale del circuito. Esa diferencia indica que una parte de la corriente está circulando por un camino no previsto, normalmente hacia tierra, a través del conductor de protección, de una masa metálica o, en determinadas circunstancias, del cuerpo humano. Cuando el valor de esa corriente residual supera el umbral del dispositivo, el interruptor diferencial abre el circuito de forma automática.
En instalaciones residenciales, terciarias e industriales, el interruptor diferencial forma parte de la arquitectura básica del cuadro eléctrico. Existen múltiples configuraciones según el tipo de instalación, incluyendo diferenciales estándar, diferenciales superinmunizados, diferenciales rearmables y soluciones específicas como el relé diferencial, especialmente utilizado en cuadros industriales o instalaciones donde se requiere una protección más configurable.
Seleccionar correctamente un diferencial no consiste únicamente en elegir un calibre en amperios. También intervienen la sensibilidad diferencial, el tipo de corriente residual que puede detectar, la configuración de polos, la coordinación con el magnetotérmico, la naturaleza de la carga, la presencia de electrónica, la necesidad de evitar disparos intempestivos y la continuidad de servicio que se desea mantener en la instalación. Por eso, dos diferenciales aparentemente parecidos pueden no ser equivalentes desde el punto de vista técnico ni comportarse igual cuando se montan en un cuadro real.
En esta guía encontrarás una explicación técnica clara y completa sobre el funcionamiento del interruptor diferencial, los distintos tipos de diferenciales existentes, las sensibilidades más utilizadas como el diferencial 30 mA o el diferencial 300 mA, y los criterios que deben tenerse en cuenta para seleccionar correctamente el dispositivo en una instalación real. También veremos cuándo conviene optar por un diferencial tipo A, cuándo tiene sentido instalar un diferencial 40 amperios, qué ventajas aporta un diferencial superinmunizado y en qué escenarios un diferencial rearmable o un relé diferencial pueden aportar una solución más adecuada.
Respuestas rápidas
- Qué es: un interruptor automático que protege frente a fugas de corriente a tierra.
- Para qué sirve: para cortar la corriente cuando detecta derivaciones peligrosas que pueden provocar contactos eléctricos o incendios.
- Dónde se instala: en el cuadro eléctrico, aguas arriba de los circuitos que protege o asociado a grupos de líneas.
- Qué no hace: no protege frente a sobrecargas ni cortocircuitos, función que corresponde al magnetotérmico.
- Cómo se elige: según la sensibilidad (mA), el tipo (AC, A, F, B), el número de polos y las características de la instalación.
Contenido de la guía
- Qué es un diferencial
- Cómo funciona un diferencial
- Normativa aplicable a los diferenciales
- Parámetros técnicos de un diferencial
- Tipos de diferenciales
- Sensibilidad diferencial 30 mA, 300 mA y otros valores
- Diferenciales superinmunizados, selectivos y rearmables
- Configuraciones y calibres habituales
- Cómo elegir un interruptor diferencial
- Coordinación con magnetotérmicos y otras protecciones
- Aplicaciones prácticas según el tipo de instalación
- Errores habituales
- Interruptores diferenciales recomendados en esta guía
- Preguntas frecuentes
Qué es un diferencial
Un diferencial es un dispositivo de protección diseñado para detectar corrientes de fuga hacia tierra y desconectar automáticamente el circuito cuando dicha fuga supera un valor determinado. Este mecanismo permite reducir el riesgo de contacto eléctrico indirecto y limitar posibles daños en la instalación, especialmente cuando existe un defecto de aislamiento, una derivación accidental o una masa metálica que ha quedado sometida a tensión de forma anómala.
Desde un punto de vista funcional, el diferencial compara de manera continua la corriente que sale por los conductores activos con la corriente que regresa al origen del circuito. En condiciones normales, ambas corrientes coinciden. Si existe una fuga hacia tierra, parte de la corriente abandona el recorrido previsto y aparece un desequilibrio entre la corriente de ida y la de retorno. Esa diferencia es precisamente la magnitud que vigila el interruptor diferencial.
Cuando esa diferencia supera la sensibilidad nominal del dispositivo, el aparato dispara y abre el circuito. Por eso también se conoce como dispositivo de corriente residual. Su papel no es limitar corrientes de cortocircuito ni proteger la línea frente a sobrecargas, sino detectar que existe una corriente de fuga que puede comprometer la seguridad de las personas o la integridad de la instalación.
Es importante entender que el diferencial no sustituye al interruptor magnetotérmico. El diferencial protege frente a fugas a tierra, mientras que el magnetotérmico protege frente a sobrecargas y cortocircuitos. En la mayoría de cuadros eléctricos ambos dispositivos trabajan conjuntamente para proporcionar una protección completa. Cuando se confunden sus funciones, es frecuente cometer errores de selección que terminan generando protección insuficiente o disparos inesperados.
También conviene diferenciar claramente el interruptor diferencial modular del relé diferencial. Aunque ambos persiguen detectar corrientes residuales, el relé diferencial suele utilizarse en instalaciones más configurables, normalmente junto con un toroide externo y un elemento de corte asociado. Esta solución se encuentra sobre todo en cuadros industriales, centros de control de motores, cuadros de bombeo o instalaciones donde se necesita una lógica de disparo más ajustable.
Qué problema resuelve realmente el diferencial
El diferencial resuelve un problema que otras protecciones del cuadro no detectan necesariamente. Una instalación puede no presentar sobrecarga, no tener un cortocircuito franco y, aun así, sí estar en una situación peligrosa por culpa de una fuga de corriente a tierra. Eso puede ocurrir por envejecimiento del aislamiento, humedad, suciedad conductiva, daños mecánicos en cables, averías internas de receptores, defectos en resistencias de calentamiento, deterioro de motores o por la suma de pequeñas fugas asociadas a múltiples cargas electrónicas.
En todos esos casos, el cuadro puede seguir pareciendo “normal” desde el punto de vista del consumo. Sin embargo, existe ya una corriente que está abandonando el recorrido previsto. Es exactamente ahí donde el diferencial se vuelve esencial.
Diferencia entre contacto directo, contacto indirecto y fuga a tierra
Para entender mejor la función del interruptor diferencial conviene distinguir tres conceptos. El primero es el contacto directo, que se produce cuando una persona toca una parte activa que normalmente está en tensión, como un borne desnudo o un conductor sin aislamiento. El segundo es el contacto indirecto, que tiene lugar cuando una persona toca una masa metálica que ha quedado bajo tensión debido a un fallo interno. El tercero es la fuga a tierra, que es el fenómeno eléctrico que suele estar detrás de ese contacto indirecto o de una situación de riesgo equivalente.
El diferencial está especialmente relacionado con la detección de fugas a tierra y con la reducción del riesgo en situaciones de contacto indirecto. No sustituye a un correcto diseño de aislamiento, ni a la continuidad del conductor de protección, ni a las buenas prácticas de instalación, pero sí constituye una barrera muy importante cuando aparece un defecto real.
Cómo funciona un diferencial
El funcionamiento de un interruptor diferencial se basa en la detección de la corriente residual mediante un sistema de medida integrado en el propio dispositivo. Este sistema compara continuamente las corrientes que circulan por los conductores activos del circuito y determina si existe equilibrio o si, por el contrario, parte de la corriente está escapando hacia tierra.
La idea fundamental es sencilla. Mientras toda la corriente que sale del origen regrese por el camino previsto, el aparato permanece cerrado. Si aparece una fuga, aunque sea relativamente pequeña, el diferencial detecta el desequilibrio y dispara. A nivel técnico, este principio se implementa mediante un transformador toroidal de detección y un mecanismo de disparo asociado.
Principio de suma vectorial de corrientes
El funcionamiento del interruptor diferencial se basa en el principio de suma vectorial de corrientes. En un circuito monofásico, la corriente que circula por la fase debe regresar íntegramente por el neutro. Si la instalación funciona correctamente y no existe ninguna fuga hacia tierra, la corriente de ida y la corriente de retorno son iguales en valor absoluto.
Si llamamos I₁ a la corriente que circula por la fase y I₂ a la corriente que retorna por el neutro, en condiciones normales se cumple que I₁ = I₂. En esa situación, la diferencia entre ambas corrientes es nula y el interruptor diferencial permanece cerrado, ya que interpreta que toda la corriente que sale del origen regresa por el camino previsto.
El diferencial mide precisamente esa magnitud, es decir, la diferencia entre la corriente de ida y la de retorno. Desde el punto de vista conceptual, puede expresarse como ΔI = I₁ − I₂. Cuando ΔI = 0, el circuito está equilibrado y el dispositivo no actúa. Cuando ΔI supera el valor de sensibilidad del aparato, por ejemplo 30 mA en un diferencial 30 mA, el mecanismo de disparo se activa y el circuito se abre.
En una instalación trifásica el principio es exactamente el mismo, aunque en lugar de comparar únicamente fase y neutro se considera el conjunto de corrientes que atraviesan todos los conductores activos del circuito. Mientras la suma vectorial de esas corrientes sea nula, el diferencial no dispara. Si aparece una fuga a tierra, el equilibrio desaparece y el dispositivo detecta la anomalía.
Este principio explica por qué un interruptor diferencial puede disparar aunque el consumo total del circuito no sea elevado. El aparato no actúa por intensidad de carga, sino por desequilibrio entre corrientes. Por eso una instalación puede estar consumiendo pocos amperios y, aun así, presentar una fuga suficientemente alta como para que el diferencial abra el circuito.
Transformador toroidal de detección
El elemento central del interruptor diferencial es el transformador toroidal de detección. Todos los conductores activos del circuito protegido atraviesan el interior de este núcleo toroidal, que funciona como un transformador de corriente diferencial.
Cada conductor que atraviesa el toroide genera un campo magnético proporcional a la corriente que transporta. Cuando las corrientes están equilibradas, los campos magnéticos se compensan entre sí y el flujo magnético total en el núcleo es cero. En esa situación, el transformador no genera señal de disparo y el diferencial permanece cerrado.
Cuando aparece una fuga a tierra, parte de la corriente deja de regresar por el camino previsto. Como consecuencia, los campos magnéticos generados por los conductores ya no se compensan completamente. En ese momento, el flujo magnético resultante deja de ser nulo y aparece una señal inducida en el sistema de detección. Esa señal acciona el mecanismo interno del interruptor diferencial y provoca la apertura del circuito.
Este sistema permite detectar fugas extremadamente pequeñas, del orden de decenas de miliamperios, lo que hace posible utilizar el diferencial como protección eficaz frente a defectos de aislamiento y contactos indirectos. Precisamente esa capacidad de detectar desequilibrios muy pequeños es lo que diferencia al interruptor diferencial de otras protecciones del cuadro, como el magnetotérmico, que actúa frente a sobrecargas y cortocircuitos.
Desde el punto de vista práctico, este principio también explica varios errores habituales de instalación. Si los conductores activos de un circuito no atraviesan correctamente el toroide, si existe un neutro compartido indebidamente entre varios circuitos o si se realiza una conexión incorrecta aguas abajo del diferencial, el equilibrio de corrientes puede alterarse y el dispositivo puede disparar aunque no exista un defecto de aislamiento clásico. Por eso, además de elegir bien el aparato, es imprescindible cablearlo correctamente dentro del cuadro eléctrico.
Disparo del mecanismo
Cuando la corriente residual supera el valor de sensibilidad del dispositivo, el mecanismo interno libera el sistema de cierre y abre el circuito de forma automática. Esta actuación suele producirse en tiempos muy reducidos, lo que permite limitar la duración de una situación peligrosa y reducir significativamente el riesgo eléctrico asociado a la fuga.
La velocidad de actuación es uno de los grandes valores del diferencial. Una fuga peligrosa no puede permanecer indefinidamente sin respuesta. El disparo rápido es precisamente lo que convierte al diferencial en una protección eficaz frente a defectos que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos durante demasiado tiempo.
No obstante, la actuación rápida no siempre significa que todos los diferenciales deban comportarse exactamente igual. Existen también diferenciales selectivos o temporizados, diseñados para introducir un retardo controlado que permita una mejor coordinación con dispositivos instalados aguas abajo. Esta prestación es especialmente importante en cuadros escalonados o en instalaciones con varios niveles de distribución.
Botón de prueba
Los diferenciales incorporan un botón de prueba que permite verificar su correcto funcionamiento. Al pulsarlo se genera una pequeña corriente de fuga simulada dentro del propio aparato. Si el dispositivo está operativo, debe disparar.
La comprobación periódica del diferencial mediante el botón de test es una práctica recomendada de mantenimiento. Aunque no sustituye a una revisión completa de la instalación, sí confirma que el sistema de detección y de disparo sigue funcionando. En instalaciones que permanecen mucho tiempo sin maniobra, esta comprobación cobra todavía más importancia.
Ejemplo práctico de funcionamiento real
Supongamos un lavavajillas cuya resistencia o cuyo motor presenta un defecto de aislamiento asociado a humedad. Durante el funcionamiento, una parte de la corriente puede derivarse hacia la carcasa metálica y de ahí al conductor de protección. El aparato puede seguir pareciendo operativo y el magnetotérmico puede no detectar ninguna anomalía porque no existe sobrecarga. Sin embargo, el diferencial sí observará que la corriente que sale por la fase no coincide con la que vuelve por el neutro. Si la diferencia supera 30 mA en un circuito protegido con esa sensibilidad, el diferencial abrirá el circuito.
Este ejemplo ilustra perfectamente que el diferencial no actúa porque el aparato “consuma mucho”, sino porque detecta que una parte de la corriente no está regresando por el recorrido correcto.
Normativa aplicable a los diferenciales
Los interruptores diferenciales están sujetos a normas técnicas que establecen sus características de funcionamiento, los métodos de ensayo y las condiciones de utilización. Estas normas definen aspectos como la sensibilidad diferencial, los tiempos de disparo, la repetibilidad de funcionamiento, la resistencia mecánica, el calentamiento admisible y el comportamiento del aparato frente a distintas condiciones eléctricas.
Conocer la norma de referencia de un diferencial no es un detalle secundario. Ayuda a interpretar mejor su ficha técnica y a entender para qué tipo de aplicación ha sido diseñado y ensayado el dispositivo. En instalaciones modulares de baja tensión, este marco normativo permite saber qué puede esperarse del aparato dentro de su ámbito de uso normal.
Sin embargo, la norma por sí sola no sustituye al criterio técnico. Dos diferenciales que cumplen su normativa pueden no comportarse igual si pertenecen a gamas distintas, si uno incorpora inmunidad reforzada y otro no, o si están pensados para entornos de explotación diferentes. Por eso, especialmente en cuadros terciarios e industriales, conviene revisar también la documentación de fabricante relativa a selectividad, coordinación, inmunidad y recomendaciones de instalación.
Importancia de la documentación del fabricante
En un cuadro eléctrico vivienda sencillo, una selección correcta puede centrarse en sensibilidad, tipo de diferencial, calibre y número de polos. Pero en cuadros más complejos, la documentación del fabricante adquiere una importancia decisiva. Esto ocurre cuando se pretende garantizar selectividad entre varios diferenciales, evitar disparos intempestivos causados por perturbaciones, coordinar protecciones con protección contra sobretensiones, integrar relés diferenciales o elegir soluciones rearmables.
En estos escenarios, la mejor práctica consiste en revisar las tablas, notas de aplicación y esquemas tipo facilitados por el fabricante, ya que ayudan a validar el comportamiento del sistema completo y no solo del aparato individual.
Normativa y campo de aplicación
No todos los diferenciales están pensados para exactamente el mismo entorno de uso. Algunos están claramente enfocados a instalaciones domésticas y análogas, mientras que otros responden mejor a lógicas de explotación más exigentes. Esta distinción influye en la confianza que puede depositarse en el aparato según el tipo de cuadro, la severidad del servicio y la continuidad de suministro requerida.
En un entorno industrial o de mantenimiento, no basta con saber que un diferencial “cumple”. También conviene saber cómo se comporta dentro del conjunto de protecciones del cuadro y si el fabricante dispone de soporte técnico suficiente para justificar la solución aplicada.
Parámetros técnicos de un diferencial
La correcta selección de un diferencial requiere analizar varios parámetros técnicos que definen su comportamiento. En muchas compras o prescripciones precipitadas solo se presta atención al amperaje. Sin embargo, el comportamiento real del aparato depende de varios datos que deben valorarse conjuntamente. Un diferencial queda realmente definido por su intensidad nominal, su sensibilidad diferencial, su clase de detección, su configuración de polos, su comportamiento selectivo o instantáneo y, en determinados casos, su inmunidad frente a perturbaciones o su capacidad de rearme.
Intensidad nominal
La intensidad nominal indica la corriente máxima que el dispositivo puede transportar de forma continua sin deteriorarse. No debe confundirse con la corriente de disparo diferencial. Un diferencial de 40A y 30 mA no dispara cuando por la línea circulan 40A. Los 40A representan su capacidad permanente de conducción, mientras que los 30 mA representan la corriente residual a partir de la cual el aparato debe actuar.
En instalaciones residenciales y terciarias es habitual encontrar diferenciales de 25A, 40A o 63A. La elección debe coordinarse con la corriente de servicio prevista y con la protección automática asociada. Un diferencial con calibre insuficiente puede no ser adecuado para la línea. Uno sobredimensionado por costumbre tampoco aporta necesariamente una mejora real.
Sensibilidad diferencial nominal
La sensibilidad diferencial es el valor de corriente residual a partir del cual el dispositivo dispara. Es uno de los parámetros más importantes del aparato porque determina la función que desempeña dentro del cuadro. Los valores más habituales en baja tensión son 30 mA y 300 mA, aunque pueden existir otras sensibilidades según el tipo de sistema o la aplicación.
La sensibilidad no debe verse como un simple número de catálogo. Un diferencial de 30 mA y uno de 300 mA cumplen funciones distintas. Por eso, elegir la sensibilidad adecuada es tan importante como elegir el calibre correcto.
Tipo de diferencial
El tipo de diferencial define la forma de corriente residual que el aparato puede detectar. En instalaciones modernas este dato es crítico, ya que no todas las cargas generan el mismo comportamiento eléctrico. La presencia de electrónica, variadores, fuentes conmutadas, automatización, climatización o cargadores hace que la clase de detección sea una de las claves de la selección.
Elegir mal el tipo puede provocar dos problemas opuestos. Por un lado, que el aparato no resulte el más adecuado para detectar la naturaleza real de la fuga. Por otro, que se produzcan disparos intempestivos por no haber elegido una solución bien adaptada al circuito.
Número de polos
El número de polos determina cuántos conductores activos supervisa el dispositivo. En instalaciones monofásicas son muy habituales los diferenciales bipolares. En redes trifásicas con neutro lo normal es utilizar diferenciales tetrapolares. La elección debe responder a la topología del circuito y no a una preferencia comercial.
Selectividad e inmunidad
Además de los parámetros básicos, conviene revisar si el diferencial es instantáneo o selectivo, y si incorpora inmunidad reforzada frente a perturbaciones. En cuadros con mucha electrónica, estos factores tienen un impacto enorme sobre la continuidad de servicio. En una instalación sensible, un diferencial superinmunizado puede ser mucho más adecuado que un diferencial estándar aunque ambos compartan amperaje y sensibilidad.
| Parámetro | Qué representa | Por qué importa |
|---|---|---|
| Intensidad nominal | Corriente continua admisible | Debe ser compatible con la línea y la carga |
| Sensibilidad diferencial | Corriente residual de disparo | Define la función de protección |
| Tipo AC, A, F o B | Forma de corriente residual detectable | Clave en instalaciones con electrónica |
| Número de polos | Configuración monofásica o trifásica | Debe ajustarse al tipo de red |
| Selectividad | Retardo controlado en la actuación | Mejora la coordinación entre niveles |
| Inmunidad | Resistencia a perturbaciones | Reduce disparos intempestivos |
Ejemplo de mala interpretación de la ficha técnica
Uno de los errores más comunes es pensar que un diferencial de 63A “protege más” que uno de 40A simplemente porque el número es mayor. En realidad, ambos pueden tener la misma sensibilidad, el mismo tipo y la misma filosofía de actuación. La diferencia está en la intensidad nominal que pueden transportar. Si la línea está diseñada para 40A, montar 63A no convierte al cuadro en mejor desde el punto de vista diferencial. Solo cambia la capacidad de conducción del aparato.
Tipos de diferenciales
Uno de los criterios más importantes al seleccionar un interruptor diferencial es el tipo de corriente residual que puede detectar. No todos los diferenciales responden igual ante las distintas formas de fuga que pueden aparecer en una instalación. Por eso no basta con elegir el calibre o la sensibilidad. También hay que revisar si el diferencial es de tipo AC, tipo A, tipo A-SI, tipo F, tipo B, tipo B-EV o tipo B-SI.
Este punto tiene hoy más importancia que hace unos años. En instalaciones tradicionales con cargas simples, la corriente residual era más previsible y la clasificación básica solía bastar para resolver la mayoría de los casos. Sin embargo, en instalaciones actuales conviven iluminación LED, fuentes de alimentación conmutadas, climatización inverter, automatización, variadores, equipos informáticos, cargadores y muchos otros receptores que modifican la naturaleza de las corrientes residuales posibles. En este contexto, la elección del tipo de diferencial deja de ser una cuestión secundaria y pasa a convertirse en una de las decisiones técnicas más importantes del cuadro.
También conviene distinguir entre dos niveles de clasificación. Por un lado están las clases base de detección, que describen qué tipo de corriente residual puede detectar el aparato, como ocurre con AC, A, F y B. Por otro lado están las variantes especializadas o reforzadas, que parten de una clase base pero añaden una prestación adicional, como sucede con A-SI, B-EV o B-SI. Estas variantes no constituyen una física completamente distinta desde cero, sino una evolución del diferencial base para responder mejor a determinados entornos de instalación.
| Tipo | Corriente residual detectada | Aplicación orientativa | Observación técnica |
|---|---|---|---|
| AC | Corriente alterna sinusoidal | Cargas simples y tradicionales | Clase básica de detección |
| A | Corriente alterna y corriente pulsante | Vivienda, terciario y cargas electrónicas habituales | Muy utilizado en instalaciones modernas |
| A-SI | Como tipo A, con alta inmunidad | Instalaciones con electrónica y riesgo de disparos intempestivos | Muy útil con LED, climatización, automatización e informática |
| F | Corrientes residuales de frecuencia mixta | Bombas, climatización, pequeños variadores monofásicos | Solución intermedia para ciertas cargas electrónicas |
| B | Corriente alterna, pulsante y continua lisa | Variadores, convertidores, industria específica | Necesario en aplicaciones concretas |
| B-EV | Variante tipo B orientada a aplicaciones EV | Infraestructura de recarga y entornos asociados | Enfocado a movilidad eléctrica y aplicaciones específicas |
| B-SI | Como tipo B, con alta inmunidad | Instalaciones exigentes con electrónica y necesidad de continuidad | Combina detección avanzada con inmunidad reforzada |
Diferencial tipo AC
El diferencial tipo AC está diseñado para detectar corrientes residuales alternas sinusoidales. Durante años ha sido una solución muy extendida en instalaciones sencillas, especialmente cuando las cargas eran principalmente resistivas o no incorporaban una electrónica significativa. En ese contexto, el tipo AC resolvía correctamente la mayoría de necesidades habituales de protección diferencial.
Sin embargo, en instalaciones modernas su uso debe revisarse con más cuidado. La proliferación de cargas electrónicas hace que el tipo AC resulte menos versátil que otras soluciones más preparadas para detectar formas de fuga más complejas. Esto no significa que el tipo AC carezca de utilidad, sino que su elección debe basarse en el análisis real de los receptores alimentados y no en la simple repetición de criterios antiguos.
En cuadros muy básicos, con cargas tradicionales y un comportamiento eléctrico sencillo, puede seguir siendo una opción válida. Pero cuando existe iluminación LED, fuentes de alimentación, electrodomésticos avanzados, equipos informáticos o automatización, conviene revisar si otra clase de diferencial ofrece una mejor adaptación a la instalación.
Diferencial tipo A
El diferencial tipo A detecta corrientes residuales alternas sinusoidales y también corrientes residuales pulsantes. Esta capacidad lo convierte en una de las soluciones más recomendables para instalaciones actuales, ya que muchas cargas modernas no se comportan como receptores puramente lineales y pueden generar fugas de esta naturaleza.
En la práctica, el tipo A es una solución muy habitual en vivienda, terciario y cuadros con electrónica de uso común. Electrodomésticos, iluminación electrónica, fuentes de alimentación, pequeños equipos de automatización, sistemas domóticos o determinadas cargas con rectificación hacen que esta clase de diferencial resulte mucho más apropiada que el tipo AC en numerosos casos.
Un ejemplo representativo dentro de esta tipología es el interruptor diferencial A9R61240, una referencia habitual cuando se busca una protección diferencial bipolar de 40A, 30 mA y clase A para instalaciones monofásicas modernas.
Diferencial tipo A-SI
El tipo A-SI parte de la lógica de detección de un diferencial tipo A, es decir, detecta corrientes residuales alternas sinusoidales y pulsantes, pero añade una prestación de alta inmunidad frente a perturbaciones eléctricas, armónicos, picos transitorios y fenómenos de conmutación que pueden generar disparos intempestivos en instalaciones con mucha electrónica.
Esta variante es especialmente interesante cuando el cuadro alimenta iluminación LED, equipos informáticos, automatización, climatización, control electrónico o cargas donde una pequeña perturbación no debería traducirse automáticamente en una interrupción del servicio. El A-SI no se limita a “ser tipo A”, sino que además mejora el comportamiento del diferencial en entornos donde la calidad del suministro y la continuidad de servicio tienen más importancia.
Desde el punto de vista de catálogo y aplicación real, esta familia conecta directamente con la lógica del diferencial superinmunizado. Por tanto, cuando una instalación moderna presenta disparos molestos o se sabe de antemano que trabajará con mucha electrónica, el A-SI es una solución que merece ser considerada con mucha atención.
Diferencial tipo F
El diferencial tipo F amplía las prestaciones del tipo A y está concebido para soportar mejor determinadas corrientes residuales de frecuencia mixta. Suele utilizarse en aplicaciones como bombas, pequeños variadores monofásicos, climatización, compresores y otras cargas con electrónica más exigente desde el punto de vista de la forma de corriente residual.
Su interés técnico no está solo en la detección, sino también en ofrecer una respuesta más afinada para ciertas aplicaciones donde el comportamiento de la carga no encaja del todo bien en la lógica de un diferencial más generalista. Por eso, el tipo F puede considerarse una solución intermedia muy útil entre el tipo A convencional y otras soluciones más específicas destinadas a aplicaciones industriales o convertidores más complejos.
En instalaciones donde existen equipos con control de velocidad monofásico, sistemas de climatización modernos o receptores que combinan electrónica y motores, el tipo F puede aportar una selección más técnica y ajustada que la de un diferencial estándar.
Diferencial tipo B
El diferencial tipo B está diseñado para detectar corrientes residuales alternas, pulsantes y continuas lisas. Esta amplitud de detección lo convierte en una solución claramente orientada a aplicaciones especiales donde pueden aparecer componentes de fuga que otras clases no cubren de la misma forma.
Su uso es habitual en determinados entornos con variadores de velocidad, convertidores, instalaciones fotovoltaicas, procesos industriales, equipos de potencia y otras aplicaciones en las que la naturaleza de la fuga puede incluir componentes continuas. Por eso, el tipo B no debe verse como una opción “mejor en general”, sino como una clase diseñada para escenarios concretos donde su capacidad de detección avanzada es realmente necesaria.
Cuando una instalación requiere un tipo B, conviene respetar esa necesidad y no intentar resolverla con un diferencial de clase inferior por una lógica puramente comercial o de disponibilidad.
Diferencial tipo B-EV
El tipo B-EV es una variante derivada del tipo B orientada a aplicaciones relacionadas con la movilidad eléctrica o con entornos donde existen equipos asociados a infraestructura de recarga. Su presencia en catálogo responde a la necesidad de ofrecer soluciones más específicas para este tipo de instalaciones, en las que la naturaleza de las corrientes residuales y los requisitos de protección pueden diferir claramente de los de una instalación convencional.
Desde el punto de vista técnico, el B-EV no debe interpretarse como una clase totalmente aislada del tipo B, sino como una versión especialmente enfocada a un campo de aplicación concreto. Cuando en una instalación aparece equipamiento de recarga o un entorno eléctrico comparable, esta variante puede resultar mucho más adecuada que un diferencial genérico.
Diferencial tipo B-SI
El tipo B-SI combina la lógica de detección avanzada de un tipo B con una prestación adicional de alta inmunidad. En otras palabras, no solo está preparado para detectar corrientes residuales alternas, pulsantes y continuas lisas, sino que además mejora su comportamiento frente a perturbaciones, picos transitorios y situaciones donde la continuidad de servicio es un criterio de diseño importante.
Esta variante puede ser especialmente valiosa en instalaciones exigentes con electrónica de potencia, automatización avanzada, convertidores, infraestructura compleja o aplicaciones donde una desconexión intempestiva tiene un coste técnico u operativo elevado. El B-SI representa, por tanto, una familia claramente orientada a entornos de mayor exigencia.
Igual que ocurre con el A-SI, esta clase no debe interpretarse como una nueva base física totalmente separada, sino como una versión reforzada de una clase ya existente, en este caso el tipo B, a la que se añade inmunidad elevada para mejorar el comportamiento en servicio.
Ejemplo práctico de selección por tipos
Si una vivienda moderna tiene iluminación LED, electrodomésticos avanzados, fuentes de alimentación y climatización ligera, lo habitual es que una solución tipo A tenga mucho más sentido que una tipo AC. Si además esa instalación presenta disparos molestos por perturbaciones, una versión A-SI puede ser todavía más adecuada.
Si el cuadro alimenta climatización con equipos más exigentes, pequeñas bombas o cargas con control electrónico más específico, el tipo F puede convertirse en la alternativa más razonable. Si la instalación está relacionada con convertidores, determinados variadores o aplicaciones de movilidad eléctrica, puede ser necesario pasar a una lógica de tipo B, B-EV o B-SI según el caso.
Sensibilidad diferencial 30 mA, 300 mA y otros valores
La sensibilidad diferencial es uno de los parámetros más importantes del dispositivo porque define la corriente residual a partir de la cual el aparato dispara. Elegir bien esta sensibilidad es fundamental para que la protección sea adecuada al riesgo que se quiere cubrir y al papel que el diferencial ocupa dentro del cuadro.
Diferencial 30 mA
El diferencial 30mA es el más utilizado cuando la prioridad es la protección de personas. Al disparar con corrientes residuales relativamente bajas, ayuda a limitar el tiempo de exposición en situaciones de contacto indirecto o defectos de aislamiento en circuitos finales.
Por esta razón, los diferenciales de 30 mA son muy habituales en viviendas, oficinas, comercios y cuadros eléctricos de uso general.
Diferencial 300 mA
El diferencial 300mA suele aparecer en esquemas de protección donde se busca una función distinta a la de los circuitos finales de 30 mA. Es habitual en cabeceras, en determinadas instalaciones industriales o en arquitecturas donde se pretende coordinar varios escalones diferenciales manteniendo continuidad de servicio.
No sustituye al 30 mA cuando este es necesario para la función prevista, sino que responde a otra lógica de protección dentro del sistema. En muchas instalaciones, la combinación de 300 mA en cabecera y 30 mA en salidas o zonas más próximas a la carga permite un diseño más robusto.
Otros valores de sensibilidad
Aunque 30 mA y 300 mA son los valores más conocidos, pueden existir otras sensibilidades según el tipo de instalación y la solución técnica elegida. Esto es especialmente habitual en el ámbito del relé diferencial, donde la configuración puede ser más ajustable y adaptarse mejor a requerimientos específicos de industria o proceso.
Cuándo usar una sensibilidad u otra
La elección entre 30 mA y 300 mA no debe hacerse por inercia. Debe responder al objetivo de protección, al tipo de instalación, a la posición del aparato en el cuadro y a la necesidad de selectividad. Elegir mal la sensibilidad puede traducirse en disparos intempestivos o en una arquitectura de protección poco coherente.
| Sensibilidad | Uso más habitual | Observación técnica |
|---|---|---|
| 30 mA | Circuitos finales y protección de personas | Muy extendido en vivienda y terciario |
| 300 mA | Cabeceras y protección complementaria | Frecuente en esquemas escalonados o industriales |
| Otros ajustes | Relés diferenciales y soluciones específicas | Dependen del diseño del sistema |
Ejemplo práctico de sensibilidad
En una vivienda es habitual que los circuitos finales estén protegidos con 30 mA. En un cuadro general de una nave con varios subcuadros, puede tener más sentido una cabecera con 300 mA selectiva y diferenciales de 30 mA más cerca de la carga. Esta diferencia no responde a una moda, sino a una arquitectura de protección pensada para mejorar seguridad y continuidad de servicio.
Diferenciales superinmunizados, selectivos y rearmables
En determinadas instalaciones, un diferencial estándar puede resultar insuficiente por la presencia de perturbaciones eléctricas, armónicos, picos transitorios, electrónica de potencia o necesidades especiales de continuidad de servicio. En estos casos adquieren especial importancia los diferenciales superinmunizados, los diferenciales selectivos y los diferenciales rearmables.
Diferencial superinmunizado
Un diferencial superinmunizado está diseñado para ofrecer una mayor resistencia frente a disparos intempestivos provocados por perturbaciones transitorias, armónicos o fenómenos de conmutación que no representan un defecto real de aislamiento peligroso. Su uso es especialmente interesante en instalaciones con equipos electrónicos, informática, iluminación LED, climatización, automatización o variadores.
Este tipo de dispositivo ayuda a mejorar la continuidad de servicio y a reducir cortes innecesarios. En oficinas, comercios, CPD, procesos industriales o cuadros con mucha electrónica, esta diferencia puede ser decisiva para el funcionamiento estable de la instalación.
Como ejemplo dentro de esta familia puede citarse el interruptor diferencial A9R60240, una referencia muy utilizada en cuadros modulares donde se busca una protección diferencial fiable en calibre de 40A.
Diferencial selectivo
El diferencial selectivo introduce un retardo intencionado en la actuación para permitir que disparen antes los dispositivos instalados aguas abajo. Esta característica es muy útil cuando se quiere mejorar la selectividad entre varios niveles de protección diferencial dentro de un cuadro o una red de distribución.
La selectividad diferencial es especialmente importante en instalaciones terciarias e industriales donde una fuga en un circuito final no debería dejar fuera de servicio toda la instalación. Sin esta coordinación, un defecto localizado puede provocar la apertura de la cabecera y una pérdida de servicio mucho mayor de la necesaria.
Diferencial rearmable
El diferencial rearmable incorpora un sistema que permite restablecer automáticamente el servicio después de un disparo, siempre que la causa de la fuga haya desaparecido y se verifique que existen condiciones seguras para el rearme. Se utiliza cuando la continuidad de servicio tiene un valor especial y no es deseable depender de una reposición manual inmediata.
Este tipo de solución es habitual en instalaciones remotas, segundas residencias, telecomunicaciones, bombeo, servicios esenciales o sistemas donde una interrupción prolongada pueda causar un problema relevante.
Dentro de este enfoque destacan soluciones como la referencia A9CR1240, concebida para aplicaciones donde se busca combinar protección diferencial y restablecimiento automático del suministro.
Relé diferencial
El relé diferencial se utiliza habitualmente en instalaciones industriales y cuadros de mayor complejidad. A diferencia del interruptor diferencial modular convencional, el relé diferencial trabaja junto con un toroide externo y un elemento de corte asociado, permitiendo una protección más configurable y adaptable a determinadas aplicaciones técnicas.
Configuraciones y calibres habituales
Los interruptores diferenciales se presentan en diferentes configuraciones según el tipo de red y la intensidad nominal requerida por la instalación. Elegir correctamente el número de polos y el calibre es tan importante como seleccionar la sensibilidad o el tipo de diferencial.
Diferencial bipolar
El diferencial bipolar es habitual en instalaciones monofásicas, donde se supervisan fase y neutro. Es una configuración muy extendida en cuadros residenciales y pequeño terciario, y resulta especialmente apropiada cuando se busca una solución modular clara y fácil de integrar en líneas monofásicas.
Diferencial tetrapolar
El diferencial tetrapolar se utiliza en instalaciones trifásicas con neutro, permitiendo supervisar el conjunto de conductores activos de la línea. Esta configuración es frecuente en cuadros de distribución trifásicos, terciario e industria.
Una referencia representativa para este tipo de aplicación es el interruptor diferencial A9R35440, utilizado en configuraciones donde se requiere protección diferencial trifásica en calibre de 40A.
Diferencial 40 amperios
El diferencial 40 amperios es uno de los calibres más habituales en instalaciones eléctricas de baja tensión. Se utiliza tanto en vivienda como en terciario, especialmente cuando la línea o el conjunto de circuitos protegidos requieren un margen adecuado de intensidad nominal.
Dentro de esta categoría aparecen múltiples soluciones según el tipo de diferencial, la sensibilidad y la configuración de polos. Por eso, hablar de un diferencial de 40A no es suficiente para definir el aparato. Sigue siendo necesario concretar clase, sensibilidad y aplicación.
Otros calibres habituales
Además de 40A, también es frecuente el diferencial 25 amperios, 63A o superiores, siempre en función de la intensidad de servicio de la instalación y de la coordinación con el resto de protecciones del cuadro. El criterio técnico correcto consiste en elegir el calibre que realmente corresponde a la línea o al conjunto de circuitos protegidos.
| Configuración | Uso habitual | Entorno típico |
|---|---|---|
| Bipolar | Monofásico | Vivienda y pequeño terciario |
| Tetrapolar | Trifásico con neutro | Terciario e industria |
| 25A | Líneas de menor intensidad | Cuadros parciales o específicos |
| 40A | Calibre muy extendido | Residencial y terciario |
| 63A | Instalaciones de mayor carga | Cabeceras o líneas con más demanda |
Cómo elegir un interruptor diferencial
Seleccionar correctamente un interruptor diferencial implica analizar el circuito, la naturaleza de las cargas, el objetivo de protección y la continuidad de servicio requerida. No es una decisión que deba basarse únicamente en el precio o en el hábito de montaje. Una buena selección reduce incidencias, mejora la seguridad y evita muchos problemas futuros de explotación y mantenimiento.
Elegir según la función de protección
La primera pregunta no debería ser qué diferencial montar, sino qué función debe cumplir dentro del cuadro. No es lo mismo proteger un circuito final en vivienda que una cabecera industrial o una línea con equipos sensibles. Este enfoque permite elegir mejor sensibilidad, selectividad y arquitectura.
Elegir según el tipo de carga
Si el circuito alimenta cargas con electrónica, climatización, variadores, fuentes conmutadas o equipos sensibles, conviene revisar cuidadosamente si el diferencial debe ser tipo A, tipo F, tipo B o incluso superinmunizado. Este análisis es esencial en instalaciones modernas y tiene impacto directo en la estabilidad del sistema.
Elegir según el calibre
La intensidad nominal del diferencial debe ser compatible con la corriente prevista de la instalación y con la protección automática asociada. En muchos cuadros modulares el calibre de 40A es una solución muy extendida, pero eso no significa que sea siempre la elección correcta. Debe confirmarse según el diseño real del circuito.
Elegir según la continuidad de servicio
Cuando una desconexión intempestiva puede generar una incidencia relevante, conviene valorar el uso de diferenciales superinmunizados, selectivos o rearmables. Esta situación es habitual en comercios, instalaciones con electrónica, oficinas, automatización, telecomunicaciones, bombeo o sistemas remotos.
Elegir según el tipo de red
En instalaciones monofásicas suelen emplearse diferenciales bipolares. En instalaciones trifásicas, lo habitual es utilizar versiones tetrapolares. Aunque este punto parece sencillo, debe comprobarse siempre, especialmente en cuadros mixtos o instalaciones con varias arquitecturas de distribución.
| Situación | Selección orientativa | Observación técnica |
|---|---|---|
| Vivienda general | Diferencial 30 mA tipo A o AC según análisis de carga | Revisar presencia de electrónica |
| Cuadro con electrónica y riesgo de disparo intempestivo | Diferencial superinmunizado | Mejora la continuidad de servicio |
| Instalación con necesidad de rearme automático | Diferencial rearmable | Útil en instalaciones remotas o críticas |
| Distribución trifásica | Diferencial tetrapolar | Seleccionar según sensibilidad y tipo |
| Protección industrial configurable | Relé diferencial | Solución avanzada con toroide externo |
Dentro de configuraciones específicas también puede resultar adecuada la referencia A9R81225, utilizada en aplicaciones donde se necesita un diferencial tetrapolar de 25A y 30 mA.
Ejemplo de selección en una vivienda actual
En una vivienda con horno, lavadora, lavavajillas, climatización e iluminación LED, una solución razonable para muchos circuitos protegidos por diferencial suele pasar por una sensibilidad de 30 mA y, en bastantes casos, por un tipo A. Si además el cuadro presenta problemas recurrentes de disparo asociados a perturbaciones, puede justificarse una solución con mayor inmunidad.
Ejemplo de selección en un cuadro terciario
En un local comercial con iluminación, climatización, caja, informática y automatismos, la continuidad de servicio adquiere mucha importancia. En ese escenario, puede ser más apropiado dividir la protección diferencial, utilizar soluciones superinmunizadas en zonas concretas o plantear una arquitectura más selectiva en lugar de un único diferencial general que alimente demasiadas líneas.
Coordinación con magnetotérmicos y otras protecciones
El interruptor diferencial no sustituye al magnetotérmico, y el magnetotérmico no sustituye al diferencial. Ambos dispositivos cumplen funciones distintas y complementarias dentro del cuadro eléctrico. Entender bien esta coordinación es fundamental para diseñar una protección realmente coherente.
El diferencial protege frente a fugas de corriente a tierra. El magnetotérmico protege frente a sobrecargas y cortocircuitos. Por eso, en la mayoría de instalaciones ambos se instalan de forma coordinada para garantizar una protección completa. Si se elimina uno de los dos o se interpreta que realizan la misma función, el cuadro queda técnicamente incompleto.
Coordinación con magnetotérmicos
En cuadros modulares, la arquitectura clásica consiste en un diferencial que alimenta uno o varios magnetotérmicos aguas abajo. Esta disposición es sencilla y muy extendida. Sin embargo, no siempre es la más conveniente cuando se busca la máxima continuidad de servicio, ya que un único diferencial común puede dejar sin suministro varios circuitos a la vez si aparece una fuga en uno solo de ellos.
Por esta razón, en instalaciones más exigentes puede ser preferible sectorizar mejor la protección diferencial o utilizar soluciones combinadas que individualicen ciertos circuitos.
Coordinación con sobretensiones
La presencia de protectores de sobretensiones también debe considerarse dentro de la arquitectura general de protección. Aunque cumplen otra función, el modo en que se integran en el cuadro puede influir en el comportamiento global del sistema. En cuadros con mucha electrónica, la combinación de un diferencial bien elegido y una protección correcta frente a sobretensiones suele ser una base importante de estabilidad.
Selectividad entre diferenciales
Cuando existen varios diferenciales en cascada, el objetivo es que ante una fuga actúe el dispositivo más próximo al punto de fallo y no la cabecera general. Esa selectividad mejora la continuidad de servicio, facilita la localización del defecto y evita cortes más amplios de los necesarios. En instalaciones terciarias e industriales, este aspecto es especialmente relevante.
Soluciones combinadas
En algunos cuadros se utilizan aparatos que integran protección magnetotérmica y diferencial en un solo dispositivo. Estas soluciones pueden ser muy interesantes para individualizar circuitos y limitar el impacto de una fuga concreta. La decisión entre un diferencial común y una arquitectura más repartida depende del espacio disponible, del diseño del cuadro, del presupuesto y, sobre todo, de la criticidad de la instalación.
Aplicaciones prácticas según el tipo de instalación
La lógica de selección del interruptor diferencial cambia según el entorno de uso y el tipo de carga presente en la instalación. Aunque el principio físico es el mismo, no se selecciona igual un diferencial para una vivienda que para un edificio de oficinas o para una instalación industrial con variadores y automatización.
Instalaciones residenciales
En vivienda son habituales los diferenciales bipolares de 30 mA, especialmente en cuadros monofásicos donde se busca protección de personas y una arquitectura modular clara. En instalaciones actuales con abundancia de receptores electrónicos, el tipo A suele ser una opción especialmente interesante.
También en vivienda pueden resultar atractivos los diferenciales rearmables en segundas residencias o instalaciones donde un corte prolongado puede tener consecuencias no deseadas por falta de supervisión inmediata.
Instalaciones terciarias
En oficinas, locales comerciales y edificios de servicios, la continuidad de suministro adquiere más importancia. Aquí un disparo intempestivo puede afectar a alumbrado, caja, puestos informáticos, climatización o comunicaciones. Por eso puede ser recomendable recurrir a diferenciales superinmunizados o a esquemas selectivos cuando se quiere evitar que un defecto puntual deje fuera de servicio toda una zona.
Instalaciones industriales
En industria, la elección del diferencial suele exigir un análisis más detallado de la carga, la red, la selectividad y la posibilidad de utilizar relés diferenciales con toroide externo. También pueden ser necesarios diferenciales tipo B en aplicaciones con electrónica de potencia, convertidores, determinados cargadores o procesos donde la naturaleza de la fuga no encaja bien en otras clases.
Circuitos con electrónica
La presencia de variadores, climatización inverter, iluminación LED, informática, automatización o equipos electrónicos hace especialmente importante revisar el tipo de diferencial y la inmunidad frente a disparos intempestivos. En muchos de estos casos, la diferencia entre una instalación estable y una instalación problemática no está en cambiar todo el cuadro, sino en elegir mejor el diferencial.
Ejemplo práctico de aplicación en comercio
En un comercio con vitrinas frigoríficas, iluminación LED, caja, routers, climatización y pequeñas fuentes de alimentación, un único diferencial estándar común para todo el local puede acabar provocando demasiadas incidencias. En cambio, una protección mejor sectorizada, con soluciones más inmunes en zonas electrónicas, puede mejorar claramente el comportamiento del cuadro y reducir pérdidas de servicio.
Errores habituales
Muchos problemas de funcionamiento en un cuadro eléctrico no se deben a un defecto del producto, sino a una mala selección o a una mala instalación del diferencial. Estos son algunos de los errores más frecuentes.
- Elegir el diferencial solo por el calibre en amperios sin analizar sensibilidad, tipo y continuidad de servicio.
- Confundir la protección diferencial con la protección magnetotérmica.
- Montar un tipo AC por costumbre en instalaciones con cargas electrónicas donde convendría un tipo A.
- No analizar la suma de pequeñas fugas naturales de varios equipos conectados al mismo diferencial.
- No revisar la coordinación entre varios diferenciales del cuadro.
- Ignorar la continuidad de servicio requerida en locales comerciales, oficinas o industria.
- No valorar el uso de un relé diferencial en aplicaciones industriales más exigentes.
- Seleccionar un diferencial rearmable sin analizar correctamente el origen de las fugas.
- Compartir neutros entre circuitos protegidos por diferenciales distintos.
- No respetar una correcta canalización de conductores a través del dispositivo.
Evitar estos errores permite mejorar la seguridad, la fiabilidad del cuadro y la continuidad de servicio de la instalación. En protección diferencial, una mala selección puede no dar problemas inmediatos, pero suele terminar manifestándose más adelante en forma de disparos inesperados, falta de selectividad o dificultades de diagnóstico.
Error típico de neutrales compartidos
Uno de los fallos de instalación más habituales en cuadros con varias líneas protegidas por diferenciales distintos es compartir o mezclar neutros aguas abajo. Desde el punto de vista eléctrico, esto hace que parte de la corriente de retorno no pase por el mismo dispositivo que la corriente de ida. El resultado es un desequilibrio artificial que puede provocar disparos aparentemente inexplicables. En realidad, el diferencial está funcionando correctamente y detectando que las corrientes ya no cierran su recorrido por el camino previsto.
Interruptores diferenciales recomendados en esta guía
A continuación se muestran algunos ejemplos de interruptores diferenciales y soluciones asociadas que representan configuraciones habituales en instalaciones eléctricas de baja tensión.
- Interruptor diferencial bipolar 40A 30mA tipo A A9R61240. Solución diferencial muy utilizada en instalaciones monofásicas modernas con cargas electrónicas.
- Diferencial rearmable 40A 30mA tipo A-SI A9CR1240. Especialmente indicado cuando se busca continuidad de servicio y rearme automático tras un disparo diferencial.
- Interruptor diferencial bipolar 40A 30mA tipo AC A9R60240. Referencia muy extendida en cuadros modulares de distribución en vivienda y pequeño terciario.
- Interruptor diferencial tetrapolar 40A 300mA A9R35440. Diferencial trifásico utilizado en cuadros de distribución donde se requiere protección diferencial de mayor calibre.
- Interruptor diferencial tetrapolar 25A 30mA A9R81225. Solución diferencial trifásica utilizada en cuadros eléctricos de menor intensidad nominal.


























































































































































































