Guía técnica de magnetotérmicos: qué es, funcionamiento, curvas y selección
Guía técnica elaborada y revisada por especialistas en material eléctrico.
Contenido desarrollado por el equipo técnico de SNAP Electro y actualizado en 2026 con enfoque práctico para instalaciones residenciales, terciarias e industriales.
El magnetotérmico es uno de los aparatos fundamentales en la protección de instalaciones eléctricas de baja tensión. Su función es abrir automáticamente el circuito cuando detecta una sobrecarga o un cortocircuito, evitando que los conductores trabajen fuera de sus límites térmicos, limitando los esfuerzos electrodinámicos sobre embarrados y conexiones, y reduciendo el riesgo de avería o incendio. En la práctica, el magnetotérmico es el dispositivo que garantiza que una anomalía en la intensidad no se convierta en un problema grave para la instalación.
En entornos residenciales, terciarios e industriales, el interruptor magnetotérmico forma parte de la arquitectura básica del cuadro eléctrico. Sin embargo, seleccionar correctamente un magnetotérmico no consiste solo en elegir un calibre en amperios. También intervienen la sección del conductor, el método de instalación, la temperatura ambiente, la naturaleza de la carga, la curva de disparo, la corriente de cortocircuito prevista, el número de polos, la coordinación con otras protecciones y la continuidad de servicio que se desea mantener en caso de fallo.
Por este motivo, una guía técnica seria sobre magnetotérmicos debe ir mucho más allá de la definición básica del producto. Debe explicar cómo funciona internamente el aparato, qué parámetros aparecen en su ficha técnica, qué diferencias existen entre curvas B, C, D o MA, qué significa el poder de corte, cómo se selecciona según el circuito y qué relación tiene con otras protecciones como el interruptor diferencial, el guardamotor o los interruptores automáticos de potencia. También debe ayudar a interpretar cuándo conviene un magnetotérmico 1P+N frente a un magnetotérmico bipolar, cuándo un magnetotérmico curva C es suficiente y cuándo la aplicación exige un magnetotérmico curva D o una coordinación específica.
En esta guía encontrarás un enfoque técnico orientado a consumidores finales, instaladores, electricistas, oficinas técnicas, mantenimiento e industria. El objetivo es que puedas entender con claridad qué hace el interruptor magnetotérmico, qué limita, cómo se comporta y cómo elegirlo con criterio en una instalación real. Al final de la guía también encontrarás enlaces a categorías relacionadas de SNAP Electro y a otras guías técnicas que te ayudarán a profundizar en la selección de la protección adecuada.
Respuestas rápidas
- Qué es: un interruptor automático que protege frente a sobrecargas y cortocircuitos.
- Para qué sirve: para cortar la corriente antes de que una sobreintensidad dañe cables o receptores.
- Dónde se instala: en el cuadro eléctrico, protegiendo cada circuito o línea.
- Qué no hace: no sustituye al diferencial, porque no detecta fugas a tierra.
- Cómo se elige: según la sección del cable, la carga, la curva, los polos y el poder de corte.
Contenido de la guía
- Qué es un magnetotérmico
- Cómo funciona un magnetotérmico
- Normativa aplicable a los magnetotérmicos
- Parámetros técnicos que definen un magnetotérmico
- Tipos de magnetotérmicos y configuraciones habituales
- Curvas de disparo B, C, D y MA
- Poder de corte y corriente de cortocircuito
- Cómo dimensionar y seleccionar un magnetotérmico
- Coordinación con otras protecciones y selectividad
- Aplicaciones prácticas según el tipo de instalación
- Errores habituales en la selección del magnetotérmico
- Magnetotérmicos recomendados en esta guía
- Preguntas frecuentes
Qué es un magnetotérmico
Un interruptor magnetotérmico es un aparato de protección automática diseñado para abrir un circuito cuando la corriente supera unos límites predeterminados. Dichos límites pueden alcanzarse de forma lenta y sostenida, como ocurre en una sobrecarga, o de forma muy brusca, como sucede en un cortocircuito. La misión del dispositivo es impedir que esas sobreintensidades dañen el conductor, deterioren el aislamiento, afecten a los receptores o comprometan la seguridad de la instalación.
El interruptor magnetotérmico se instala normalmente en cuadros eléctricos modulares y protege circuitos finales o líneas de distribución. A nivel funcional, el aparato combina dos principios de detección. Por un lado, una protección térmica, destinada a responder a sobrecargas prolongadas. Por otro lado, una protección magnética, destinada a actuar casi instantáneamente ante cortocircuitos. La unión de ambos mecanismos explica el término magnetotérmico y también por qué es el dispositivo más habitual para la protección general de líneas en baja tensión.
Desde el punto de vista técnico, el magnetotérmico no debe entenderse solo como un “automático que salta”. Es un elemento calibrado cuyo comportamiento está definido por una norma, una intensidad nominal, una curva de disparo, una tensión de empleo, una capacidad de corte y unas condiciones de ensayo. Por eso dos magnetotérmicos con el mismo amperaje pueden no ser equivalentes si pertenecen a gamas distintas, tienen distinto poder de corte o responden según curvas diferentes.
También conviene diferenciar claramente el interruptor magnetotérmico de otros aparatos de protección. No es un diferencial, porque no detecta fugas de corriente a tierra. No es un guardamotor, porque no está concebido específicamente para la protección integral del motor y su maniobra. No es un interruptor automático de potencia de caja moldeada, porque su rango de aplicación y sus prestaciones suelen ser diferentes. Aun así, todos estos dispositivos forman parte del ecosistema de protección eléctrica y en muchos cuadros pueden convivir y coordinarse entre sí.
En una instalación bien diseñada, el papel del magnetotérmico es doble. Por una parte protege la línea frente a condiciones anormales de corriente. Por otra parte segmenta la instalación, de modo que un defecto en un circuito concreto no tenga por qué dejar fuera de servicio al resto del cuadro. Esa capacidad de “sectorizar” la protección es esencial para la continuidad de servicio, sobre todo en cuadros terciarios e industriales.
Cómo funciona un magnetotérmico
El funcionamiento del interruptor magnetotérmico se apoya en un mecanismo de disparo asociado a dos sistemas de detección. Mientras la corriente se mantiene dentro de los valores admisibles, el aparato permanece cerrado y alimenta la carga. Cuando la corriente supera los umbrales para los que ha sido calibrado, el mecanismo se libera y los contactos se separan, abriendo el circuito. Lo importante es que no existe un único criterio de actuación, sino dos lógicas distintas adaptadas a dos tipos de defecto muy diferentes.
Protección térmica frente a sobrecargas
La protección térmica responde a sobrecargas sostenidas, es decir, a intensidades superiores a la nominal que persisten durante un tiempo. Este fenómeno puede producirse cuando se conectan demasiados receptores en una misma línea, cuando un equipo consume más de lo previsto, cuando existe un mal reparto de cargas o cuando el circuito ha sido mal dimensionado desde el principio.
El elemento de detección suele ser una lámina bimetálica. Al circular una corriente superior a la prevista, se genera calor y el bimetal se deforma progresivamente. Cuando la deformación alcanza el umbral de disparo, se acciona el mecanismo de apertura. Cuanto mayor sea la sobrecarga, más rápido se produce la actuación. Este comportamiento es intencional y técnicamente correcto, porque permite soportar pequeñas sobreintensidades transitorias sin disparos intempestivos y, al mismo tiempo, limita las sobrecargas prolongadas que elevarían la temperatura del conductor por encima de su régimen admisible.
La protección térmica es especialmente importante porque el daño por sobrecarga no siempre es inmediato, pero sí acumulativo. Un cable sometido de forma repetida o continua a temperaturas excesivas puede degradar su aislamiento, acortar su vida útil y convertirse en una fuente de problemas futuros. Por eso, aunque los cortocircuitos suelen llamar más la atención, el control de sobrecargas es igual de importante en la protección de líneas.
Protección magnética frente a cortocircuitos
La protección magnética está pensada para actuar ante corrientes muy elevadas y de aparición brusca, como las de un cortocircuito. En esta situación, el incremento de intensidad es casi instantáneo y puede generar esfuerzos térmicos y mecánicos severos en conductores, bornas, embarrados y receptores. La protección térmica sería demasiado lenta para este escenario, de modo que el magnetotérmico incorpora un disparo magnético específico.
Este disparo se basa normalmente en un electroimán. Cuando la corriente supera un umbral determinado, el campo magnético generado mueve el mecanismo de disparo y provoca la apertura prácticamente instantánea del aparato. Ese umbral no es el mismo para todos los magnetotérmicos, sino que depende de la curva de disparo del dispositivo. Precisamente por eso existen curvas B, C, D o MA.
La rapidez de esta actuación es fundamental para limitar la energía que atraviesa el circuito durante el defecto. Cuanto antes se abre el circuito, menor es el daño potencial sobre la instalación. Aquí entran en juego no solo la curva de disparo, sino también el poder de corte y la calidad del diseño del aparato.
Separación de contactos y extinción del arco
Cuando un magnetotérmico abre un circuito con corriente, se forma un arco eléctrico entre los contactos. Este arco no es un detalle menor, sino uno de los fenómenos más exigentes que debe gestionar el aparato. Para garantizar una interrupción segura, el dispositivo incorpora una cámara de extinción de arco compuesta por elementos metálicos o placas que dividen, enfrían y extinguen el arco.
La eficacia de esta cámara forma parte de la calidad real del interruptor magnetotérmico. Un aparato capaz de abrir el circuito con seguridad no solo detecta bien el fallo, sino que también gestiona correctamente el arco generado en la maniobra. Esto influye directamente en su capacidad de corte y en la fiabilidad del dispositivo a largo plazo.
Normativa aplicable a los magnetotérmicos
Los interruptores magnetotérmicos no son productos genéricos sin referencia técnica. Su diseño y sus prestaciones están definidos por normas que establecen ensayos, criterios de comportamiento y ámbitos de uso. Conocer la norma aplicable ayuda a interpretar mejor la ficha del aparato y a entender en qué entorno de instalación debe utilizarse.
IEC 60898
La norma IEC 60898 regula los interruptores automáticos destinados a instalaciones domésticas y análogas. Es la referencia habitual para magnetotérmicos modulares utilizados en viviendas y pequeño terciario. Bajo esta norma se ensayan aspectos como el comportamiento térmico, la capacidad de corte, la resistencia mecánica, la resistencia al calentamiento y la fiabilidad de actuación.
Cuando un magnetotérmico está concebido para aplicaciones modulares de distribución final, esta norma es especialmente relevante. En muchos cuadros eléctricos residenciales y comerciales, los dispositivos que encontramos responden a esta lógica de uso.
IEC 60947
La familia normativa IEC 60947 se refiere a aparatos de baja tensión para uso industrial. Dentro de ella se encuadran interruptores automáticos y otros dispositivos destinados a condiciones más exigentes de explotación. En entornos industriales, donde las corrientes de cortocircuito, las cargas inductivas, los ciclos de maniobra y los requisitos de continuidad de servicio son más severos, esta referencia cobra especial importancia.
En la práctica, conocer si el aparato está concebido para una aplicación más modular o más industrial no es una cuestión teórica. Afecta a su selección, a su coordinación con otras protecciones y a la confianza que puede depositarse en el dispositivo según el tipo de cuadro y servicio previsto.
Importancia de la norma en la selección
La norma no sustituye al criterio técnico, pero sí define el marco en el que el aparato ha sido diseñado y ensayado. Cuando se comparan dispositivos de distintas gamas o fabricantes, conviene revisar no solo el amperaje y la curva, sino también la norma de referencia, la capacidad de corte declarada y la documentación de coordinación y selectividad asociada. En cuadros industriales, esta revisión es especialmente importante.
Parámetros técnicos que definen un magnetotérmico
Una correcta selección del magnetotérmico exige interpretar con precisión su ficha técnica. En muchos casos, el error de compra viene de fijarse solo en la intensidad nominal y pasar por alto el resto de parámetros que condicionan el comportamiento real del aparato.
Intensidad nominal (In)
La intensidad nominal es la corriente que el aparato puede transportar de forma continua en condiciones de referencia sin disparar. Se expresa en amperios y suele ser el dato más visible en el frontal. Sin embargo, no debe elegirse de forma aislada. La intensidad nominal tiene que coordinarse con la sección del conductor, el modo de instalación, la temperatura ambiente, el agrupamiento de circuitos y la corriente prevista de empleo.
Elegir un magnetotérmico con un calibre superior al que admite la línea puede dejar el conductor insuficientemente protegido. Elegirlo demasiado bajo puede provocar disparos intempestivos y limitar el funcionamiento normal del circuito. La intensidad nominal, por tanto, debe formar parte de un dimensionamiento global.
Tensión nominal (Un)
La tensión nominal indica la tensión para la que el interruptor magnetotérmico ha sido diseñado. Debe ser compatible con la red monofásica o trifásica en la que va a utilizarse. Aunque pueda parecer un dato evidente, es importante comprobarlo en instalaciones especiales, cuadros de exportación o configuraciones menos habituales.
Número de polos
El número de polos define cuántos conductores son protegidos o seccionados por el aparato. Existen versiones unipolares, 1P+N, bipolares, tripolares, tetrapolares y 3P+N. La elección depende del tipo de red, de la filosofía de seccionamiento del cuadro y de la aplicación concreta. En monofásico residencial son muy habituales los formatos 1P+N. En otros casos puede interesar un bipolar. En trifásico, lo normal es trabajar con tripolar o 3P+N según la instalación.
Curva de disparo
La curva de disparo determina el rango en el que actúa la protección magnética. Este parámetro es especialmente importante en cargas con corrientes de arranque. Una curva demasiado sensible puede provocar disparos no deseados. Una curva demasiado permisiva puede no ser la más adecuada para determinadas líneas o receptores. Por eso la curva debe elegirse en función del comportamiento eléctrico de la carga.
Poder de corte
El poder de corte expresa la máxima corriente de cortocircuito que el magnetotérmico puede interrumpir con seguridad. Normalmente se expresa en kA. Este dato es crítico y nunca debe elegirse “por aproximación”. Debe ser superior a la corriente de cortocircuito prevista en el punto de instalación. Una protección con poder de corte insuficiente puede no responder correctamente en caso de defecto severo.
Frecuencia y condiciones de empleo
La frecuencia de empleo suele ser 50/60 Hz, aunque conviene confirmarla en aplicaciones específicas. También es importante revisar las condiciones de empleo declaradas por el fabricante, especialmente cuando el magnetotérmico va a trabajar en armarios con elevada temperatura ambiente, en agrupaciones importantes o en cuadros con ventilación limitada.
| Parámetro | Qué representa | Por qué importa |
|---|---|---|
| Intensidad nominal | Corriente continua admisible | Debe coordinarse con el conductor y la carga |
| Tensión nominal | Tensión de servicio del aparato | Debe ser compatible con la red |
| Número de polos | Conductores protegidos o seccionados | Depende de la topología del circuito |
| Curva de disparo | Umbral del disparo magnético | Clave según el tipo de carga y sus picos de arranque |
| Poder de corte | Máxima corriente de fallo que puede interrumpir | Debe superar la corriente de cortocircuito prevista |
Tipos de magnetotérmicos y configuraciones habituales
Los magnetotérmicos pueden clasificarse desde varias perspectivas, pero a efectos prácticos las más útiles son la configuración por polos, la intensidad nominal y el poder de corte. Esta clasificación coincide además con la forma en la que muchos profesionales buscan el producto en catálogo.
Magnetotérmico unipolar
El formato unipolar protege un único conductor de fase. Se utiliza en determinadas aplicaciones concretas y en configuraciones donde esa solución es técnicamente adecuada. Aunque es una tipología sencilla, conviene valorar bien el esquema de la instalación antes de decidir este formato.
Magnetotérmico 1P+N
El magnetotérmico 1P+N es muy habitual en instalaciones monofásicas modulares. Protege la fase y desconecta simultáneamente el neutro. En vivienda y pequeño terciario es una de las soluciones más utilizadas por su encaje con la distribución final y la modularidad del cuadro.
Magnetotérmico bipolar
El magnetotérmico bipolar desconecta dos polos y se utiliza en instalaciones monofásicas o en determinadas aplicaciones específicas. Aunque a veces se compara con el 1P+N, no son equivalentes en todos los escenarios. La elección debe hacerse según el esquema eléctrico y la estrategia de protección.
Magnetotérmico tripolar y tetrapolar
En instalaciones trifásicas son frecuentes los formatos tripolar, 3P+N y tetrapolar. Estos aparatos permiten proteger y seccionar circuitos trifásicos en cuadros de distribución, alimentación de cargas y aplicaciones industriales.
Un ejemplo representativo de esta configuración es el magnetotérmico tetrapolar A9F79440, utilizado en cuadros de distribución trifásicos donde se requiere seccionamiento completo de la línea.
Clasificación por intensidad nominal
En catálogo es habitual organizar las familias por intensidad nominal. En distribución modular destacan categorías como magnetotérmico 6A, magnetotérmico 10A, magnetotérmico 16A, magnetotérmico 20A, magnetotérmico 25A y magnetotérmico 32A. En aplicaciones de mayor potencia también tienen peso el magnetotérmico 40A, 50A, 63A, 80A, 100A o 125A.
Dentro de los calibres más utilizados en circuitos de tomas de corriente destaca el interruptor magnetotérmico 16A A9F79216, una referencia habitual en cuadros modulares residenciales y terciarios.
Clasificación por poder de corte
También es muy habitual clasificar el catálogo por poder de corte, especialmente cuando la instalación exige un nivel concreto. Aquí aparecen familias como magnetotérmico 6kA, 10kA, 15kA, 25kA, 36kA o 50kA. Desde el punto de vista técnico, esta clasificación no es solo comercial, sino que responde a una necesidad real de selección según la corriente de cortocircuito disponible.
Curvas de disparo B, C, D y MA
La curva de disparo es uno de los criterios más importantes para seleccionar un magnetotérmico con acierto. Define el rango de actuación del disparo magnético y, por tanto, la tolerancia del aparato frente a picos de corriente de muy corta duración. La curva adecuada depende del comportamiento de la carga y no puede decidirse únicamente por costumbre.
| Curva | Disparo magnético aproximado | Aplicación orientativa |
|---|---|---|
| B | 3 a 5 x In | Iluminación y cargas resistivas |
| C | 5 a 10 x In | Tomas, uso general y cargas mixtas |
| D | 10 a 20 x In | Motores, transformadores y arranques fuertes |
| MA | Aplicación específica | Protección magnética en circuitos de motor |
Curva B
La curva B es adecuada para circuitos con bajas corrientes de arranque, como iluminación o cargas principalmente resistivas. Al ser más sensible, ofrece una actuación magnética relativamente rápida frente a incrementos bruscos de intensidad. No obstante, si se utiliza en circuitos con picos de conexión moderados o altos, puede provocar disparos intempestivos.
Curva C
La curva C es la más extendida en instalaciones residenciales y terciarias. Proporciona un comportamiento equilibrado para circuitos de uso general, tomas de corriente y cargas mixtas. Soporta puntas moderadas de arranque sin renunciar a una protección adecuada frente a defectos. Por eso es la curva más habitual en cuadros modulares de uso corriente.
Dentro de esta categoría, un ejemplo típico es el magnetotérmico curva C A9F79416, utilizado en muchos cuadros de distribución para proteger circuitos de uso general con picos moderados de arranque.
Curva D
La curva D se utiliza cuando la carga presenta corrientes de arranque elevadas, como ocurre en motores, transformadores o ciertos equipos industriales. En estas aplicaciones, una curva demasiado sensible podría disparar durante el arranque normal del equipo. La curva D ofrece más tolerancia, pero debe utilizarse con criterio, porque también modifica el comportamiento frente a fallos.
Curva MA
La curva MA aparece en aplicaciones específicas vinculadas a circuitos de motor. Su lógica de protección no es idéntica a la de un magnetotérmico de uso general, ya que en muchos casos la sobrecarga del motor se delega en otro dispositivo, como el relé térmico. Por eso la curva MA debe analizarse siempre dentro del esquema de protección completo.
La conclusión práctica es clara: la curva no se elige por preferencia de marca ni por costumbre de montaje. Se elige según el comportamiento real de la carga, la sensibilidad que necesita la protección y la coordinación general del circuito.
Poder de corte y corriente de cortocircuito
El poder de corte es uno de los parámetros más importantes y, a la vez, uno de los más infravalorados en comparativas simplificadas. Indica la corriente máxima de cortocircuito que el interruptor magnetotérmico puede interrumpir de manera segura sin comprometer su integridad ni la seguridad del cuadro.
En instalaciones pequeñas y de baja exigencia pueden ser suficientes dispositivos de 6kA. En cuadros terciarios o en puntos de red con mayor nivel de cortocircuito son frecuentes aparatos de 10kA o 15kA. En entornos industriales, especialmente cercanos a transformador o con redes de gran potencia, pueden ser necesarios niveles superiores como 25kA, 36kA o 50kA.
Elegir el poder de corte no consiste en “poner más por si acaso” ni en copiar la referencia habitual de otro cuadro. El criterio técnico correcto es comparar el poder de corte del aparato con la corriente de cortocircuito prevista en el punto de instalación. Si el nivel de cortocircuito disponible supera la capacidad declarada del magnetotérmico, el dispositivo no es adecuado para ese punto.
| Poder de corte | Entorno orientativo | Observación técnica |
|---|---|---|
| 6 kA | Vivienda y pequeño cuadro | Habitual en distribución final residencial |
| 10 kA | Terciario y cuadros de mayor exigencia | Más margen ante niveles de fallo superiores |
| 15 kA | Industrial ligero o terciario exigente | Útil cuando la red presenta mayor severidad |
| 25 kA o superior | Industrial | Requiere análisis de red y coordinación |
Además del poder de corte, en entornos más técnicos pueden aparecer conceptos como capacidad de servicio o parámetros de coordinación del fabricante. En cuadros industriales, revisar esa documentación es tan importante como revisar el amperaje o el número de polos.
Cómo dimensionar y seleccionar un magnetotérmico
La selección correcta de un interruptor magnetotérmico no puede reducirse a una simple asociación entre potencia y amperaje. Debe partir del análisis del circuito, del conductor y de la carga. Un magnetotérmico bien elegido protege la línea sin disparos injustificados y sin dejar zonas de riesgo térmico o de insuficiente capacidad de corte.
Selección rápida del magnetotérmico según la aplicación
En muchas instalaciones eléctricas existen configuraciones habituales que sirven como punto de partida para seleccionar el interruptor magnetotérmico adecuado. Aunque el dimensionamiento definitivo debe comprobarse según la normativa y las condiciones reales del circuito, la siguiente tabla muestra una orientación práctica utilizada en numerosas instalaciones de baja tensión.
| Aplicación | Sección orientativa del conductor | Calibre orientativo | Curva habitual | Configuración frecuente |
|---|---|---|---|---|
| Iluminación | 1,5 mm² | 10A | B o C | 1P+N o bipolar |
| Tomas de corriente | 2,5 mm² | 16A | C | 1P+N o bipolar |
| Líneas dedicadas | 4 mm² | 20A | C | bipolar |
| Líneas de mayor carga | 6 mm² | 25A | C | bipolar |
| Distribución trifásica | según proyecto | variable | C o D | tripolar o tetrapolar |
| Motores y cargas con alto arranque | según carga | variable | D o solución específica | tripolar |
Estas configuraciones se utilizan como referencia en muchos cuadros eléctricos residenciales, terciarios e industriales. No obstante, siempre es necesario verificar el dimensionamiento del magnetotérmico teniendo en cuenta la longitud del circuito, la temperatura ambiente, el agrupamiento de cables y la corriente de cortocircuito prevista en el punto de instalación.
Relación con la sección del conductor
Uno de los primeros criterios es la sección del cable. El magnetotérmico debe proteger el conductor, lo que significa que su calibre no puede ser arbitrariamente superior a la capacidad de la línea. Como referencia práctica, suelen utilizarse relaciones orientativas como las siguientes, siempre sujetas a verificación normativa y condiciones reales de instalación.
| Sección del conductor | Calibre orientativo | Uso frecuente |
|---|---|---|
| 1,5 mm² | 10A | Iluminación |
| 2,5 mm² | 16A | Tomas de corriente |
| 4 mm² | 20A | Líneas dedicadas |
| 6 mm² | 25A | Cargas superiores |
En circuitos de iluminación es frecuente utilizar magnetotérmicos de 10A, como el magnetotérmico A9F79210, diseñado para proteger líneas de baja potencia manteniendo una buena selectividad en cuadros modulares.
En circuitos con conductores de 6 mm² es habitual utilizar magnetotérmicos de 25A. Un ejemplo representativo en cuadros modulares es el magnetotérmico 25A curva C A9F79425, muy utilizado para proteger líneas de mayor carga en instalaciones residenciales y terciarias.
Esta tabla no debe interpretarse como una receta universal. La intensidad admisible del conductor puede variar por temperatura ambiente, agrupamiento, tipo de aislamiento, forma de instalación, longitud o caída de tensión admisible. Por tanto, el calibre del magnetotérmico siempre debe validarse dentro del contexto real del circuito.
Relación con la carga
No todas las cargas se comportan igual. Un circuito de iluminación, una línea de enchufes, un horno, una climatización, un motor o un transformador presentan perfiles de consumo distintos. Por eso, además del calibre, hay que seleccionar correctamente la curva de disparo. En cargas con picos de arranque, una curva C puede ser adecuada en muchos casos, pero una curva D puede resultar necesaria cuando el pico de conexión es muy elevado.
Relación con el tipo de red
En monofásico, puede interesar un 1P+N o un bipolar. En trifásico, lo lógico será ir hacia un tripolar o un 3P+N. La elección depende del esquema de la red y de la forma en la que se quiera proteger y seccionar el circuito.
Relación con la corriente de cortocircuito
Una selección técnicamente correcta exige comprobar el poder de corte necesario en el punto concreto del cuadro donde se instala el aparato. Dos líneas con el mismo amperaje pueden necesitar dispositivos diferentes si el nivel de cortocircuito previsto es distinto. Este aspecto es clave en cuadros cercanos a centros de transformación o en redes industriales robustas.
Coordinación con otras protecciones y selectividad
Un cuadro eléctrico bien protegido no depende solo de elegir buenos aparatos individualmente. Depende también de que esos aparatos se coordinen entre sí. Aquí aparecen dos conceptos fundamentales: coordinación y selectividad.
La coordinación se refiere a la compatibilidad funcional entre dispositivos de protección. La selectividad persigue que, ante un defecto, solo actúe el aparato más próximo al punto de fallo, manteniendo alimentado el resto de la instalación. En viviendas esto mejora el confort y la localización del fallo. En terciario e industria, además, protege la continuidad de servicio y evita paradas innecesarias.
Selectividad total y parcial
Se habla de selectividad total cuando la protección aguas arriba no dispara en ningún caso dentro del rango de defecto previsto y solo actúa la protección aguas abajo. Se habla de selectividad parcial cuando esa coordinación solo está garantizada hasta un determinado nivel de corriente. En la práctica, lograr una selectividad amplia depende de la combinación de calibres, curvas, series y documentación del fabricante.
Coordinación con diferencial
El magnetotérmico no sustituye al interruptor diferencial, y el diferencial no sustituye al magnetotérmico. El primero protege frente a sobrecargas y cortocircuitos. El segundo protege frente a fugas de corriente a tierra. En muchos cuadros modulares la arquitectura habitual consiste en combinar ambos dispositivos, ya sea en aparatos separados o integrados en combinados magnetotérmico + diferencial.
Coordinación con guardamotores y otras protecciones
En aplicaciones de motor también puede intervenir el guardamotor, relé térmico, contactor y dispositivos específicos de maniobra y protección. En estos casos, el magnetotérmico debe analizarse dentro del conjunto. No todas las funciones recaen sobre él y no siempre es el dispositivo más adecuado para resolver por sí solo la protección integral de un motor.
En cuadros industriales, la mejor práctica consiste en revisar las tablas de coordinación y selectividad facilitadas por el fabricante. Es la forma más fiable de validar el comportamiento conjunto de la protección.
Aplicaciones prácticas según el tipo de instalación
El interruptor magnetotérmico está presente en casi todos los sectores de la baja tensión, pero la lógica de selección no es idéntica en todos ellos. La aplicación concreta modifica la importancia relativa de cada parámetro.
Instalaciones residenciales
En vivienda, el magnetotérmico protege circuitos de iluminación, tomas generales, cocina, horno, climatización, lavadora, termo o líneas dedicadas. En este entorno son muy habituales calibres como 10A, 16A, 20A o 25A y curvas C. La modularidad, la simplicidad del cuadro y el cumplimiento normativo suelen ser las prioridades principales.
Instalaciones terciarias
En oficinas, comercios y edificios de servicios, el magnetotérmico protege alumbrado, tomas de puestos de trabajo, climatización, cuadros secundarios, pequeños equipos y líneas específicas. Aquí empiezan a tener más peso la selectividad, el poder de corte y la continuidad de servicio. Un defecto en una línea concreta no debería comprometer toda una zona del edificio si el cuadro está bien diseñado.
Instalaciones industriales
En industria, el magnetotérmico puede proteger líneas de distribución, cuadros auxiliares, alimentación de equipos, receptores específicos y parte de los circuitos asociados a motor. En este entorno se vuelven especialmente relevantes la capacidad de corte, la coordinación con otras protecciones, el comportamiento frente a corrientes de arranque y el análisis de la red disponible. Por eso el criterio de selección debe ser más exigente y apoyarse en documentación técnica de fabricante.
Errores habituales en la selección del magnetotérmico
Muchos problemas de disparo intempestivo o de protección deficiente no se deben al producto en sí, sino a una mala selección. Estos son algunos de los errores más frecuentes.
- Elegir el calibre solo por la potencia del receptor sin revisar la sección del conductor.
- Copiar el amperaje de otra instalación sin comprobar condiciones de cableado, temperatura y caída de tensión.
- Seleccionar una curva C por defecto cuando la carga requiere una curva D o una solución específica.
- Utilizar una curva demasiado permisiva sin analizar las condiciones de protección del circuito.
- Ignorar el poder de corte necesario en el punto de instalación.
- Confundir un magnetotérmico 1P+N con un bipolar como si fueran equivalentes en cualquier esquema.
- No revisar la coordinación con diferenciales, guardamotores o protecciones aguas arriba.
- Priorizar el precio frente a la adecuación técnica del dispositivo.
Evitar estos errores es, en la práctica, la mejor forma de mejorar la seguridad, la continuidad de servicio y la vida útil de la instalación.
Magnetotérmicos recomendados en esta guía
A continuación se muestran algunos ejemplos de magnetotérmicos utilizados habitualmente en instalaciones eléctricas de baja tensión, representando diferentes calibres, curvas de disparo y configuraciones de protección.
- Magnetotérmico bipolar 6A A9F79206. Utilizado en circuitos de baja potencia o aplicaciones específicas.
- Magnetotérmico 1P+N 10A A9P53610. Solución habitual en instalaciones monofásicas residenciales.
- Magnetotérmico 1P+N 16A A9P53616. Muy utilizado en circuitos de tomas de corriente.
- Magnetotérmico tetrapolar 100A A9N18374. Referencia utilizada en cuadros eléctricos de mayor exigencia técnica.
- Magnetotérmico tripolar 63A A9F79463. Interruptor magnetotérmico tripolar utilizado para proteger líneas trifásicas de mayor potencia en cuadros eléctricos industriales y terciarios.


























































































































































































